El verano invita a jugar más partidos, apuntarse a torneos y aprovechar las vacaciones para pasar más tiempo en pista. Sin embargo, las altas temperaturas también pueden aumentar la fatiga y hacer que nuestro cuerpo responda de forma diferente al esfuerzo.
Cuando hace calor es más fácil acumular cansancio, perder precisión en los movimientos o descuidar aspectos tan importantes como el calentamiento y la hidratación. Todo ello puede favorecer la aparición de molestias y aumentar el riesgo de lesión.
Por eso, si quieres seguir disfrutando del pádel durante el verano, es importante adaptar algunos hábitos antes, durante y después de cada partido.
¿Por qué puede aumentar el riesgo de lesión en verano?
Las altas temperaturas obligan al organismo a realizar un esfuerzo adicional para regular su temperatura corporal.
A medida que aumenta la fatiga, podemos perder coordinación, reaccionar más tarde o realizar apoyos menos precisos. En un deporte como el pádel, donde los cambios de dirección son constantes, estos pequeños errores pueden tener importancia.
Además, durante el verano pueden aparecer otros factores:
- Mayor pérdida de líquidos y sales minerales.
- Sensación de fatiga más temprana.
- Más partidos debido a vacaciones o torneos.
- Menor recuperación entre sesiones.
- Exceso de confianza por sentir los músculos “calientes” desde el inicio.
- Pistas y condiciones de juego más exigentes por el calor.
El objetivo no es dejar de jugar, sino aprender a gestionar mejor estas circunstancias.
No te saltes el calentamiento aunque haga calor
Uno de los errores más habituales durante el verano es pensar que, como la temperatura ambiente es elevada, nuestro cuerpo ya está preparado para jugar.
No es así.
Aunque tengamos sensación de calor, músculos, articulaciones y tendones siguen necesitando una preparación progresiva antes de realizar movimientos explosivos.
Un calentamiento adecuado puede incluir:
- Movilidad de hombros, muñecas y codos.
- Movilidad de cadera, rodillas y tobillos.
- Desplazamientos suaves.
- Pequeños cambios de dirección.
- Activación progresiva de piernas.
- Golpes de menor intensidad antes de empezar a acelerar.
No hace falta dedicar una gran cantidad de tiempo, pero sí evitar pasar directamente de estar sentado o en reposo a disputar puntos a máxima intensidad.
La hidratación también influye en la prevención de lesiones
Cuando hablamos de hidratación solemos relacionarla con evitar golpes de calor o mantener el rendimiento.
Sin embargo, una hidratación adecuada también es importante para mantener un buen funcionamiento general del organismo durante el ejercicio.
En verano perdemos una mayor cantidad de líquido mediante el sudor, especialmente en partidos largos o disputados a pleno sol.
Por eso es recomendable:
- Llegar al partido correctamente hidratado.
- Beber pequeñas cantidades durante los descansos.
- No esperar a tener mucha sed.
- Continuar hidratándose después de jugar.
- Valorar bebidas con electrolitos cuando el esfuerzo sea prolongado o la sudoración sea elevada.
Cada jugador tiene unas necesidades diferentes, por lo que la cantidad de líquido necesaria dependerá de la intensidad, duración del partido y condiciones ambientales.
Elige las horas menos calurosas para jugar
Siempre que sea posible, intenta evitar las horas centrales del día.
Jugar con temperaturas extremadamente altas aumenta considerablemente el estrés térmico y puede acelerar la aparición de fatiga.
Durante el verano suele ser preferible jugar:
- A primera hora de la mañana.
- Al final de la tarde.
- Por la noche.
Además de resultar más cómodo, jugar con temperaturas moderadas puede ayudarte a mantener durante más tiempo una buena coordinación y calidad de movimiento.
En pistas exteriores también es recomendable buscar instalaciones con zonas de sombra para los descansos.
Utiliza unas zapatillas de pádel adecuadas
El calzado tiene una gran importancia en la prevención de lesiones.
El pádel exige cambios rápidos de dirección, frenadas, giros y desplazamientos laterales. Unas zapatillas que no proporcionen suficiente estabilidad o agarre pueden dificultar estos movimientos.
Para jugar durante el verano busca unas zapatillas que combinen:
- Buena sujeción lateral.
- Amortiguación.
- Agarre adecuado al tipo de pista.
- Transpirabilidad.
- Comodidad.
- Talla correcta.
También es importante revisar el desgaste de la suela.
Aunque unas zapatillas parezcan estar en buen estado exteriormente, una suela excesivamente desgastada puede haber perdido buena parte de su capacidad de agarre.
No estrenes zapatillas justo antes de un partido importante
El verano es una época habitual para renovar equipamiento, pero estrenar unas zapatillas directamente en un torneo o partido de varias horas puede no ser la mejor idea.
Aunque hayas elegido correctamente la talla, cada modelo tiene una horma diferente y puede necesitar cierto tiempo de adaptación.
Lo ideal es utilizarlas primero en entrenamientos o sesiones más cortas para comprobar que:
- No generan rozaduras.
- Sujetan correctamente el pie.
- No provocan molestias en los dedos.
- Ofrecen una sensación cómoda en desplazamientos laterales.
Este sencillo periodo de adaptación puede evitar molestias durante un partido importante.
Presta atención a los gemelos y al tendón de Aquiles
Los desplazamientos rápidos y los cambios de ritmo someten a los gemelos y al tendón de Aquiles a un esfuerzo considerable.
La fatiga acumulada puede hacer que esta zona se cargue especialmente durante partidos largos.
Para reducir problemas:
- Realiza un calentamiento progresivo.
- Evita empezar el partido realizando sprints máximos.
- Controla la carga si juegas varios días seguidos.
- Utiliza calzado adecuado.
- Presta atención a cualquier molestia persistente.
Si aparece dolor durante el partido, intentar continuar forzando no suele ser una buena estrategia.
Cuida hombro, codo y muñeca
Las lesiones en pádel no afectan únicamente al tren inferior.
Los movimientos repetidos de bandeja, víbora, remate y golpes de fondo pueden generar sobrecargas en hombro, codo y muñeca.
Durante el verano, cuando jugamos más partidos de lo habitual, el volumen acumulado de golpes puede aumentar considerablemente.
Para prevenir sobrecargas:
- Calienta hombros y brazos antes del partido.
- Evita realizar remates a máxima potencia desde los primeros minutos.
- Revisa que el peso de tu pala sea adecuado.
- Mantén un grip en buen estado.
- Utiliza una técnica correcta.
- Respeta los días de descanso cuando existe fatiga acumulada.
Una pala demasiado pesada o un grip deteriorado pueden obligarnos a realizar un esfuerzo mayor en cada golpe.
Cambia el overgrip cuando pierda adherencia
Durante el verano, el sudor hace que los overgrips se deterioren con mayor rapidez.
Cuando el mango empieza a resbalar, tendemos de forma inconsciente a sujetar la pala con más fuerza.
Esta tensión adicional puede trasladarse al antebrazo, muñeca y codo.
Por eso, conviene cambiar el overgrip cuando:
- Está muy húmedo.
- Ha perdido adherencia.
- Se encuentra deteriorado.
- Notamos que necesitamos apretar demasiado el mango.
Llevar varios overgrips de repuesto en el paletero ocupa muy poco espacio y puede mejorar considerablemente las sensaciones durante el juego.
No juegues todos los puntos a máxima intensidad
Gestionar el esfuerzo es otra forma de prevenir lesiones.
Cuando el calor es intenso, intentar llegar a absolutamente todas las bolas o jugar cada punto a máxima velocidad puede provocar que la fatiga aparezca rápidamente.
A medida que nos cansamos, nuestra técnica puede empeorar.
Podemos llegar tarde a la pelota, realizar apoyos incorrectos o golpear desde posiciones poco equilibradas.
Aprender a gestionar el partido también implica reconocer qué esfuerzos merece la pena realizar.
Una buena posición en pista, una correcta coordinación con nuestro compañero y una táctica más inteligente pueden reducir desplazamientos innecesarios.
Cuidado con acumular demasiados partidos
Durante las vacaciones es habitual pasar de jugar una o dos veces por semana a hacerlo prácticamente todos los días.
Nuestro cuerpo puede no estar preparado para ese incremento repentino de carga.
Si quieres jugar más durante el verano, intenta aumentar la frecuencia progresivamente.
Especialmente si participas en torneos, ten en cuenta que disputar varios partidos durante un mismo fin de semana supone un esfuerzo muy superior al de un encuentro habitual.
Alternar sesiones exigentes con días de menor intensidad puede favorecer una mejor recuperación.
Recupera correctamente después de jugar
La prevención de lesiones no termina cuando salimos de la pista.
Después del partido debemos ayudar al cuerpo a iniciar el proceso de recuperación.
Algunas recomendaciones sencillas son:
- Continuar hidratándonos.
- Cambiar la ropa húmeda.
- Realizar unos minutos de vuelta a la calma.
- Mantener una alimentación adecuada.
- Dormir suficiente.
- Evitar acumular sesiones intensas sin descanso.
Los estiramientos suaves pueden formar parte de la rutina de recuperación, aunque no deben realizarse de forma agresiva inmediatamente después de un esfuerzo intenso.
Aprende a diferenciar cansancio de dolor
Después de un partido exigente es normal sentir fatiga o cierta carga muscular.
Lo que no deberíamos normalizar es un dolor agudo o una molestia que aumenta mientras seguimos jugando.
Presta especial atención si aparecen:
- Dolor intenso en una articulación.
- Pinchazos durante determinados movimientos.
- Pérdida de fuerza.
- Inflamación importante.
- Dolor que modifica nuestra forma de correr o golpear.
- Molestias que persisten durante varios días.
Continuar jugando cuando existe una lesión puede convertir un problema relativamente pequeño en uno más importante.
Ante dolor persistente o intenso, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario.
Disfruta del pádel en verano cuidando también tu cuerpo
El verano es una época perfecta para jugar más al pádel, pero ese aumento de actividad debe ir acompañado de una buena gestión del esfuerzo.
Calentar correctamente, mantenerse hidratado, utilizar unas zapatillas adecuadas, controlar el estado del grip y respetar los tiempos de recuperación son hábitos sencillos que pueden ayudar a evitar lesiones jugando al pádel en verano.
No se trata de jugar con miedo, sino de escuchar al cuerpo y adaptar nuestro entrenamiento a las condiciones.
Cuanto mejor cuides tu preparación y recuperación, más posibilidades tendrás de disfrutar de cada partido durante todo el verano.